Horizonte: recuperación

El pasado curso político concluyó con la renovación de parte de los miembros del gobierno, el avance de la vacunación y el descenso leve pero sostenido de los contagios, así como la vuelta paulatina a la normalidad. Sin embargo, los acontecimientos sobre los incendios activos en toda la geografía española, el precio desbordado de la electricidad y, muy especialmente, la crisis de Afganistán obligó al presidente y a parte de su gobierno a adelantar el regreso de las vacaciones en agosto. En consecuencia, el curso ha comenzado como terminó, con el Gobierno lidiando entre lo urgente y lo importante; gestionando las tensiones del día a día y pilotando, a la vez, el proceso de recuperación y transformación en el que se encuentra inmerso el país.

Más allá de los acontecimientos en el país asiático y el precio de la energía, durante el pasado mes de agosto España alcanzó el objetivo fijado de vacunar al 70% de la población. En este sentido, de acuerdo con los últimos datos, el 71,5% de la población ya dispone de la pauta completa, y el 77,3% cuenta con, al menos, una dosis. Esto datos se traducen en que nuestro sistema ha sido capaz de administrar 66.788.317 vacunas en un periodo de 9 meses, un hito que refleja el buen hacer de los profesionales sanitarios, el compromiso de la ciudadanía y la alta capacidad del sistema de salud; pero que también pone de manifiesto la necesidad de seguir mejorando sus capacidades, fortaleciéndolo frente a nuevas amenazas y recuperando su capacidad asistencial. Para ello, en los próximos años será necesario apostar por la innovación, la colaboración público-privada y la inversión sostenida.

En ese esfuerzo por reforzar el Sistema Nacional de Salud (SNS), el inicio del curso ha traído algunos cambios muy significativos en el Ministerio de Sanidad, empezando por el cese del director de gabinete de la ministra, José Moya Otero, y continuando con la sustitución del secretario general de Salud Digital, Información e Innovación del SNS, así como del director general de Salud Digital y Sistemas de Información, que quedan en manos de Juan Fernando Muñoz Montalvo y Noemí Cívicos respectivamente.

Estos cambios parecen querer preparar el sistema para el profundo proceso de transformación digital que nuestro país afrontará en los próximos años, vinculado al Plan de Recuperación. En este sentido, cabe esperar que en los próximos meses se presente el PERTE (Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica) Salud de Vanguardia, anunciado por el presidente Sánchez en mayo, y cuyas dimensiones son aún desconocidas.

En otro orden de cosas, en los próximos días comenzarán las negociaciones para la elaboración del Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2022, que deberá aprobarse por el Consejo de Ministros antes del 1 de octubre, para su posterior remisión al Congreso de los Diputados. En el caso de no ser aprobados por las Cortes, se prorrogarían los actuales automáticamente.

Durante las negociaciones, tomaremos el pulso al Gobierno de coalición, ya que se encuentran sobre la mesa algunas medidas importantes, como la subida del salario mínimo interprofesional o la regulación energética, que han generado tensiones internas previamente. Más adelante, las negociaciones de los PGE se extenderán al resto de grupos políticos, especialmente a los nacionalistas, tanto vascos como catalanes, de cuya aprobación dependerá, una vez más, la estabilidad del Gobierno.

Además, también conoceremos los proyectos que se financiarán con los 9.000 primeros millones llegados de Europa en el mes pasado. En esta línea, es de esperar que antes de fin de año se produzca otro desembolso de 10.000 millones de los Fondos Next Generation. En cualquier caso, en los próximos meses deberán adoptarse medidas sobre la vivienda, las pensiones o la reforma laboral, motivadas tanto por el acuerdo de coalición como por los compromisos europeos. A este respecto, tal y como señala el Plan Anual Normativo 2021 del Gobierno, el ejecutivo plantea aprobar 144 proyectos normativos antes de final de año, cinco de ellos en el ámbito de la salud.

En cualquier caso, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, debemos estar preparados para los acontecimientos inesperados, para un entorno complejo e inestable. Es en este contexto, más que nunca, cuando la labor de los asuntos públicos adquiere especial relevancia. La capacidad de interpretar el entorno, adaptarse, anticiparse y trazar estrategias resultan claves para navegar en la incertidumbre.

Igor Aira Zabala

Consultor de Asuntos Públicos de LEVIN Institutional Health Affairs

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